LOS CÓDIGOS LÓGICOS

                    LA SEMIOLOGÍA POR :Pierre de Guiraud

                    Traducción de María Teresa Poyrazian

.                     CAPÍTULO III. 

                      En las páginas precedentes, hemos distinguido dos grandes modos de la experiencia la         objetiva-intelectiva y la subjetiva-afectiva.                                                                                                       La función de los códigos técnicos lógicos consiste en significar la experiencia objetiva y la relación del hombre con el mundo.

 Distinguiremos varios tipos: los códigos de conocimiento, bajo la doble forma del conocimiento científico y del saber tradicional, los sistemas de señalización y los programas de aprendizaje y de trabajo, que son códigos de la acción. Finalmente agregaremos, a falta de una mejor ubicación, los códigos paralinguísticos, relevos, sustitutos y auxiliares de la lengua articulada.

I. LOS CÓDIGOS PARALIGUÍSTICOS

Como acabamos de decir, hay tres tipos de códigos paralinguísticos, según se trate de una simple decodificación, de un código autónomo o de un código paralelo empleado concurrentemente con el lenguaje.

1. Los relevos del lenguaje. Aquí ubicaremos los diferentes alfabetos. Estos son: la escritura alfabética (eventualmente silábica), el morse, el braile, el sistema marinero de señales con banderas, el alfabeto digital de los sordomudos y diversos tipos de tam-tam, una de cuyas formas más simples es el alfabeto de los prisioneros: un golpe corresponde a A, dos golpes a B, tres golpes a C, etc. A este: tipo pertenecen también los códigos criptográficos que reemplazan las letras del alfabeto por cifras o cualquier otra figura, o que modifican el ordenamiento normal según reglas convenidas. Su función consiste en reemplazar al lenguaje articulado toda vez que su utilización esté sometida a constricciones temporales y espaciales. Al efecto, se reemplazan los sonidos por letras y las letras por toda otra sustancia apropiada. La escritura transforma a los sonidos por signos visuales especializados, que permiten su conservación y su transmisión a distancia. El alfabeto digital de los sordomudos es visual, el braile es tactil. El morse es múltiple: acústico, óptico, gráfico. eléctrico.

Un mismo mensaje puede ser objeto de varias codificaciones sucesivas: un mensaje oral será escrito, ese mensaje escrito será criptografiado y éste último, será transcripto en morse; primeramente en forma táctil (por manipulación de una palanca), forma a su vez recodificada en impulsiones eléctricas, las que son inscriptas y transmitidas en puntos y trazos gráficos.

En todos los casos, esos códigos sustitutivos están supeditados al lenguaje articulado. Es por eso que, a pesar de su universalidad, solo son comprensibles en la lengua así recodificada.

2.Los sustitutos del lenguaje. Como ya se vió, los códigos alfabéticos solo son relevos del lenguaje articulado y dependen necesariamente de el.

El signo A del alfabeto, o el ._ del morse son simples transcripciones del sonido a. Solo ha cambiado la sustancia del código pero no su forma. Los ideogramas del chino, en cambio, tienen su sentido propio: hay un signo para designar la "casa", el "cielo", el "arbol". Lo mismo ocurre con los jeroglíficos y los pictogramas. Se trata de códigos autónomos e independientes del lenguaje articulado: los letrados chinos pueden comunicarse a lo largo de todo el país mientras que sus dialéctos maternos no les permitan entenderse. También es el caso de las señales de humo de los índios, los signos de conveniencia de los argots y de las sociedades secretas,  etc. Entre estos sustitutos del lenguaje, uno de los más elaborados es el lenguaje gestual de los monjes trapenses que contiene más de 1300 signos. Así, ahora se expresa:"uniendo los puños a su altura normal y agitando los meñiquea"; tarde "apretando el índice sobre el ojo"; noche, "apretando el pulgar y el índice sobre los dos ojos". La traducción a una lengua extranjera constituye una recodificación de ese tipo, así como la filmación de una pieza de teatro o de una novela, la pintura de un relato de batalla o, por el contrario, la descripción de un cuadro.

3. Los auxiliares del lenguaje. La comunicación linguística se basa en el empleo de signos artículados.

Pero el discurso va acompañado con frecuencia de signos paralelos: entonaciones, mímicas gestos. Se trata de indicios naturales, espontáneos, que cumplen una función puramente expresiva, pero algunos pueden ser convencionalizados a los fines de la comunicación. el alzamiento de hombros, el levantamiento de cejas, el movimiento horizontal o vertical de la cabeza son signos que varían de una cultura a otra. Los griegos, por ejemplo, mueven la cabeza de arriba hacia abajo en signo de denegación.

En ciertas culturas,  esos códigos pueden estár muy elaborados. El italiano que "habla con las manos". No efectúa una vana gesticulación como podría creerse a simple vista. pues cada gesto tiene su propia significación.


Esos auxiliares del lenguaje adquieren una gran importancia en ciertas formas de expresión: (teatro, danza, ritos) y su función es más expresiva que técnica (cf. infra, p. 112).

A) Los códigos prosódicos utilizan las variaciones de elevación, de cantidad y de intensidad del habla articulada.

La semiología los dejó hasta ahora en manos de la linguística, pero ésta última nunca los estudió realmente. un error muy común consiste en considerarlos como elementos más o menos marginales del código gramatical predicativo, estudiándoselos algunas veces como marcas suprasegmentales. La realidad, se trata de un código paralelo, estrechamente imbricado en el código predicativo pero totalmente distinto, tanto por su naturaleza como por su función y su funcionamiento semiológicos. La mejor prueba de ello es el fracaso de la gramática en recuperar e integrar categorías prosódicas tales como la interjección, el imperativo, el vocativo (cf. Syntaxe du francais, cap. V, "la syntaxe expresive").

Pero el criterio decisivo reside en el hecho de que la lengua presenta un doble nivel de articulación (cf. supra, p. 44), carácter que no poseen los signos prosódicos.

El código prosódico desempeña un papel importante en la comunicación afectiva y esos indicios de origen natural están, en realidad, altamente socializados y convencionalizados como lo demuestra la dicción de los actores.

B) El código Kinésico utiliza los gestos y las mímicas. Es también un código paralelo estrechamente asociado al habla y, muy particularmente, a los signos prosódicos.

El carácter convencional de esos signos aparentemente naturales y espontáneos  ha sido demostrado desde hace tiempo. Su estudio es el objeto de una nueva ciencia en vias de desarrollo en EE. UU. Volveremos sobre este tema más adelante, en el marco de los códigos de la comunicación social, donde "los lenguajes gestuales desempeñan un papel particularmente importante" (cf. infra, p. 112).

C)  El código proxémico utiliza el espacio entre el emisor y receptor .

La distancia que mantenemos entre nosotros y nuestro interlocutor, el lugar que ocupamos en un cortejo o alrededor de una mesa, etc., son otros tantos signos de nuestro status social y constituyen un código elaborado que varía según las culturas.

La proxémica, a la que volveremos a referirnos junto con la Kinésica, constituye, al igual que esta última, una ciencia surgida hace poco tiempo en los EE:UU, 17.

   

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